Mi amigo ha estado muy atareado estudiando la fórmula del Espacio Intermedio (EI), y la ha publicado en un blog del mismo título.
-He entrado en Second Life y he descubierto París 1900. En la estación del metro se halla la solución. Ahora bien, he de establecer la otra puerta: la fáctica o real. ¿Me sigues?
-Más o menos.
-El presente ese del que habla Casciari como necesario para la ficción en las novelablogs es una falsedad más de las suyas. El tiempo no tiene una frecuencia plana como su cerebro. Eso puede servir para la construcción de personajes caricaturescos como los suyos pero no para nosotros, que somos personajes con matiz, profundidad y claroscuro. ¿Recuerdas que hace unos días fuimos a echar un vistazo por los corredores del metro de la Puerta del Sol?
-Claro que me acuerdo.
Después de nuestra aventura, mi amigo no volvió a dar señales de vida durante unos días hasta hoy. Ha debido de estar reponiéndose de los palos recibidos. Ayer volví a recibir una llamada suya. Mi amigo dice que hemos de invertir los términos y entrar en el Espacio Intermedio desde el metaverso.
-He entrado en Second Life y visitado París 1900 y allí he descubierto una estación de metro. Sospecho que en esa estación está la puerta que enlaza las dos realidades. Mira bien la fotografía. 
-¿Ves? Esa es la puerta.
-Yo no veo ninguna puerta.
-¿Ves a la chica?
-Si, la veo.
-No es una chica. Es un endriago, un demonio protector de las puertas que enlazan los mundos.
-¡Ah! -Ayer estuve allí e hice la siguiente fotografía.
-¿Lo ves? Lleva más de veinticuatro horas sin moverse.-Le habrá dado un paralísssss.
-¡Qué paralís ni ocho cuartos! ¡Es un endriago!
-Y ¿qué piensas hacer?
-Tengo que actuar con mucha cautela. Ya te contaré.